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TOCAR EN UNA BANDA: GUÍA DE LOS PROBLEMAS MÁS COMUNES Y CÓMO SOLUCIONARLOS

A lo largo de mi carrera tanto en grupos de rock como en grupos de cámara, he observado algunos aspectos que han influido positiva o negativamente en el buen desarrollo de una formación. Ya sea a nivel amateur o profesional, existen ciertos tópicos que se perpetúan como algo endémico y que tanto yo como otros profesionales –con los cuales he mantenido charlas sobre el tema y han asentido con la cabeza más de una vez-, hemos experimentado a lo largo de nuestra actividad artística. En este artículo por lo tanto, he recopilado lo más típico que afecta a una banda en su buen desarrollo, planteando para cada tópico el problema y su posible solución.

Así que, tanto si has tocado en alguna banda (o varias) como si no tienes experiencia alguna, no dejes de repasar estos conceptos básicos que, aún sin garantizar el éxito para tu grupo, al menos lo haría posible simplemente teniendo en cuenta varios aspectos para el buen funcionamiento de una formación. 

 

 

 

El cantante (1)

Problema: Desgraciadamente, muy  buenos cantantes han sido desaprovechados o descartados por algo tan simple como el no tener en cuenta su tesitura; esto es, su registro natural desde la nota más grave hasta la más aguda. Por esta razón, un cantante que podría haber sido muy válido para tu banda ha quedado lamentablemente descartado al haberle obligado a cantar sobre una tesitura que no es la suya, sin haber acordado previamente un mutuo compromiso de acción. Y lo que es peor, dicho cantante sale de la audición cabizbajo y con la idea de que no tiene talento ni valía, simplemente porque tanto él como la banda no tuvieron en cuenta algo tan simple como ajustar la afinación según su registro natural.

Solución: Cuando vayáis a hacer una audición con un cantante, siempre ajustaos a su tesitura natural ya que vosotros sí podéis afinaros a su registro. Tened por lo tanto en cuenta que el cantante, por su condición natural/física, sólo podrá moverse en su propia tesitura. Por supuesto, si como banda tenéis una tesitura acordada e innegociable (registros muy graves o muy agudos), lo mejor es buscar un cantante que se adapte a dicha tesitura en su registro natural. En ambos casos, la tesitura/registro del cantante es lo primero a hablar antes de siquiera empezar la prueba/ensayo y por su parte, el propio cantante tiene y debe saber de esta condición para comentarla con sus compañeros de grupo.

Las sección rítmica

Problema: Cuando entre la batería/percusión y el bajo/sección grave no hay una misma idea clara en común, los cimientos de la banda nunca funcionarán y todo en suma sonará confuso y de mala calidad.

Solución: El bajista y el baterista tienen que entenderse a la perfección. La línea rítmica tiene que ser plenamente coherente y sólida entre ambos, para que el resto del grupo pueda funcionar bien sobre unos cimientos firmes. Para esto, digamos que el bajista y el baterista tienen que llevarse especialmente bien ya que de su estrecha relación, depende el resto del grupo. Por esta razón, sesiones de ensayo aparte entre el bajista/baterista son más que recomendables. Y si sobra tiempo, también podrían quedar para tomar un café o unas cañas... Bromas aparte, dada que su relación es una de las más estrechas del grupo, ¡deberían llevarse especialmente bien!

 

Guitarristas, pianistas y demás instrumentos armónicos 

Problema: Un problema típico y tópico, es el deseo egocéntrico de destacar constantemente a costa del grupo, olvidando que aun siendo delantero-centro somos parte de un equipo. Despliegues técnicos sin sentido, alardes y poserismo gratuito suele ser el problema de muchos guitarristas (por citar lo típico, nos vale cualquier solista), que sólo le ven sentido en esto de tocar en una banda según su deseo egocéntrico de destacar, olvidando al resto del grupo como si éste fuera 'un mal necesario' que justificara no más que su presencia en escena.

Solución: Deja de pensar que eres el centro del universo; así de claro. Ya sabemos que aprendiste mucho sobre escalas y armonía en tu escuela/conservatorio, no tienes que estar exhibiéndolo todo el tiempo. La música es sobre todo, un canal de expresión con un fin y necesita de varios elementos para que dicho mensaje, fluya y sea claro, aún en la música más complicada. Por lo tanto ten siempre en cuenta  que eres parte de un equipo, y sin él no se meten goles. Además como instrumento armónico en la mayoría de los casos, tu función principal va a ser la de acompañar al cantante y/o instrumento solista (lo siento, así es la vida..), así que mejor deja todos tus despliegues técnicos para tus momentos a solo e instrumentales. Eso sí, cuidado con que tu minuto de gloria no se  convierta en una hora de gloria infumable que a nadie le importa, ya que es mejor ser breve y elegante, que pomposo y pesado; aparte de, que de la misma manera que recibes la pelota, devuélvesela a tu compañero cuando le llegue su turno y no le pises su terreno. Y de propina: déjate de piruetas circenses en plan ‘soy el que toca más rápido’, tocar de espaldas, con los dientes y payasadas varias –aplíquese el caso a cada cual, según le permita su instrumento solista-. En mi opinión personal –y creo que la de muchos-, el guitarrista es de los que más adolecen de gestos atléticos-gimnasia que no demuestran nada de arte, sino simplemente ‘pan y circo’ vacío y olvidable. Por supuesto que no podemos meter en el mismo saco a un Hendrix o un Angus Young –leyendas que sus propias bandas acordaban su protagonismo, hablamos aquí de cómo debería funcionar una banda convencional…-, pero la triste realidad es que son pocos los guitarristas que son conocidos más por su ‘feeling’ que por sus dotes circenses; y es lamentable que hasta la propia audiencia valore más dichas dotes que lo que el propio arte requiere. Y digo yo, ¿por qué ser una atracción de circo y pandereta, cuando podrías ser un músico y un artista de verdad con algo que decir?. Piénsatelo.

 

Cantantes (2)

Problema: Si los guitarristas suelen pecar de ego, los cantantes suelen llevar dicho concepto a un nuevo nivel el cual, está más o menos entre lo insoportable y el ridículo... El divismo lírico no es nada nuevo y es algo harto conocido tanto en el mundo profesional como entre la audiencia, hasta el punto de que la mayoría de las quejas suele ser respecto al cantante y su actitud déspota, de muy escaso compañerismo. Se da el caso, y esto lo he visto desde siempre, que el cantante se refiere a los miembros del grupo como ‘yo y los músicos’ como si no se sintiera como tal, en una línea casi infranqueable que le mantiene a distancia de sus propios compañeros de banda. Lo que sí es cierto y para ser justos, es que el cantante es la bandera del grupo y de él/ella se espera un protagonismo fuerte y dinámico, que conjugue todos los valores y la fuerza que el grupo pretende transmitir; en otras palabras, un cantante de timidez escénica no nos sirve, ya que el cantante tiene –y debe- canalizar la energía de su grupo para propulsarla a su vez, al público. Si hace bien su tarea y entiende su cometido, maximizará la energía del grupo hasta todo lo que éste pueda ofrecer. Si por el contrario su sobredosis de ego hace que se centre todo exclusivamente en su ‘maravillosa persona’, puede ir despidiéndose en un futuro próximo de sus compañeros de banda; los egos nunca son buenos, y no hay grupo –aún de éxito- que dure demasiado tiempo si sus integrantes no se sienten por igual, como parte de la banda con todo el mérito que se merecen.

Solución: Tu posición como frontman del grupo es única y exige gran responsabilidad, pero debes usarla en pro de la banda y no para tu gloria particular. Sabemos que estás en el punto de mira y hacia ti vuelan las botellas o las flores, pero recuerda que a la hora de repartir los méritos tras una buena actuación, como cantante no serías nada sin tu banda. Tener desparpajo y dotes de liderazgo es más que bienvenido, por supuesto, pero igualmente lo es que sepas trabajar en equipo, y que entiendas que cada uno tiene su noble tarea en el grupo –cada cual la suya, ni es más ni menos un baterista que un guitarrista o un bajista-, por lo que se espera una actitud más humilde; ¡y de una humildad real, no fingida para quedar bien con la audiencia, la prensa o las cámaras!. Así que, ¿qué pedimos a los cantantes?. Que sean bestias de la naturaleza en el escenario, pero que no devoren a su propio grupo con su inconmensurable ego. Para ello tan sólo hace falta ser realista, valorar el trabajo de cada músico y saber trabajar en equipo, asistir a los ensayos y colaborar en las ideas según una idea de conjunto, entender bien los recursos que pueden dar todos los miembros del grupo y participar en ellos, acordar con la banda los mejores momentos para sus apariciones líricas, etc.. Todo esto es más que bien recibido, pero ante todo lo es más una generosa dosis de humildad que por experiencia propia -y esto lo hemos padecido muchos-, os hace tanta falta a muchos cantantes… 

Colaboración e intercambio de ideas: la creatividad en el grupo

Problema: Esto suele ser uno de los problemas más serios en un grupo. La confrontación de ideas y egos generan diferentes puntos de vista respecto a la dirección que debe tomar la banda, y esto ocasiona rupturas incluso antes de llegar a grabar en estudio. Y es que, en la mayoría de los casos, uno o dos miembros suelen ser los compositores (casi siempre guitarristas, pianistas y/o los que entienden de armonía-acordes). Esto puede generar cierta insatisfacción en el resto de la banda, ya que les hace sentir apartados del proceso creativo. Hay de mínimo dos casos en este asunto, que habría que abordarse de maneras diferentes:

A)     Banda por contrato: Si un compositor ha realizado una obra, digamos que un disco de principio a fin y posteriormente ha contratado a ciertos músicos, pues simplemente fin de la cuestión. El músico contratado debe tocar única y especialmente, sin voz ni voto, lo que el compositor exige; es su música, su idea y te han llamado para interpretarla, no para juzgarla, por lo que sólo atañe al compositor y no a los músicos contratados el abrir un foro de opinión. Por su parte, el compositor queda obligado a pagar a los músicos su trabajo contratado, y a cumplir todas las condiciones en un entorno amistoso, serio y profesional por ambas partes.

 

B)      Banda convencional: Si se ha acordado formar una banda desde cero, el compromiso es diferente. Habría que acordar un compromiso creativo según el que más o menos aporte ideas, ya que siempre hay una cabeza pensante en cada banda que hace de motor del grupo. Ver más sobre este apartado en la solución a estos problemas a continuación.

 

Solución: Para llegar a buen puerto sin llegar a conflictos de quién o qué compone o deja de componer, es recomendable reconocer quién lleva la mayor carga creativa del grupo en ese momento, y saber aplicarse a ello. Igualmente pueden cambiar las tornas, y que en otra canción o disco sea otro miembro del grupo la mente principal-creativa –insisto en que no estoy hablando de grandes estrellas y/o excepciones que suelen ser los compositores principales, sino de un grupo convencional-. Esto por supuesto, no son cosas que se puedan prever -¿cómo adivinar a quién, cómo y cuándo se le ocurrirá una idea genial que les guste a todos?-, por lo que debería plantearse el asunto democráticamente. Si una idea gusta, digamos a 4 de 5, la siguiente fase es el desarrollo. Casi siempre, la cabeza pensante del momento ha planeado todos los elementos en su composición, pero debe escuchar las ideas de sus miembros de grupo. Tal vez tengas muy claro lo que tiene que tocar el baterista, el bajista, etc., pero siendo un grupo de iguales-no contratados, tienen tanto derecho a participar en el proceso creativo como tú, aún siendo dueño de la idea. En caso de que esto no puedas asumirlo al tener tus ideas demasiado claras, te recomiendo que optes por la opción A (músicos por contrato), y así no tendrás que discutir con nadie; les pagas y tú te lo guisas, tú te lo comes. Sin embargo, siempre me ha parecido más constructivo y de gran enriquecimiento personal, el contrastar e intercambiar ideas con otros músicos que, aún siendo tu idea, podrían darle un giro maravilloso e insospechado que no imaginarías ni en sueños, pero esto sólo puede ocurrir siempre y cuando tengas oídos para escuchar la opinión de los demás. Como casi en todos los problemas que ocurren en un grupo, el principal problema suele ser el ego artístico que no puede –o más bien no quiere-, ver más allá según lo que le viene, no mejor a ti, sino a tu grupo.

Más o menos y finalizando ya este artículo, es lo que debería tenerse en cuenta para formar una banda en un ambiente sano, de buen desarrollo creativo y formación estable. El éxito, por supuesto, ya depende de la calidad –o mejor dicho, de la aceptación de la audiencia que según el ambiente artístico actual, tristemente poco tiene que ver con la calidad artística aunque eso, ya es otra historia…-, de la constancia y sobre todo, de mantener al menos ciertos pilares básicos tal y como se recomienda en este artículo. Aunque estas han sido mis reflexiones personales y seguramente algo se habrá quedado en el tintero, por supuesto está invitado todo lector-músico que pueda aportar su propia experiencia personal, así que, ¿qué nos cuentas tú?

Carlos Naranjo

Carlos Naranjo nació en 1977 en Las Palmas de G.C. Tuvo sus primeras experiencias musicales en un grupo de rock & metal, mientras se iba interesando e influenciando cada vez más por la guitarra clásica, el mundo clásico y más concretamente la música antigua. En este interés, y profundo encuentro personal con lo que supondrían las bases para su propio estilo, empezó a escribir música para un proyecto en solitario (MISCELLANEUM).